Cómo deciros ésto

         1         

A los que están ocultos en sí mismos

A los que están ocultos en sí mismos.
A los que se agotan
en esfuerzo continuo
por ignorar.
A los que apenas sobreviven
bajo el peso de las falsas noticias.
No los pobres, ni los locos.
No los tontos, ni los inútiles, ni los últimos.
No los que sufren abiertamente
y lloran, piden, gritan.
Estos son fuertes en la verdad y no se esconden.
La soledad de estos es verdadero abandono.
Es bien visible el sufrimiento de estos.
Más bien a los torcidos,
a los que no conocen su miseria,
los que, en su mayor debilidad,
hambrientos,
intentando el poder que desean,
roban, matan o engañan
y aislan a los otros
para aumentar las defensas de su alma.
A los siervos del miedo.
A vosotros, tan profunda, tan sutilmente heridos
que no os atreveis a mirar vuestro propio terror,
oíd que os digo:
Consolaos. Sed fuertes.
No perdurará la mentira.
No os sobrevivirá el mal.
No estáis condenados, ni faltos de amor.
Os levantaréis y volveréis al camino.
Ninguna sombra
recibió autoridad sobre vosotros.
Ya sois libres, ahora, ahora mismo.
No estáis solos.
Levantad la cabeza.
Abrid los ojos, ved a todos los seres
cuyo dolor os guía sin saberlo
para dar este paso necesario.
Pues os están llamando.
Son ellos los que pueden rescataros.
Así, dejad caer todas las armas y murallas que os impiden vivir
y escuchad esos gritos.
Escuchad. Solo es esto.
Concedeos un tiempo de escuchar,
hasta saber si verdaderamente son solo una molestia
o un ser de vuestra misma sangre
que pide ayuda.
El oído despertará el corazón.
El corazón abierto moverá la cabeza y las manos.
Inútil, caerá ese peso insufrible
y quedará por todos olvidado.
Y me veréis.
Veréis lo que ya sois.
Mis queridos hermanos.


         2         

Cómo poder dormir

Vivías intentando
construir una imagen aceptable.
Recogías pesados materiales
y encontrabas equilibrios dudosos.
Tu seca lucidez los desechaba de inmediato.
Nada considerabas aceptable.
Ibas detrás de un muerto.
Sufrías ocultándolo
en callada vergüenza.
Eran así tus días,
vacilantes entre el hambre y el miedo,
mientras buscabas
un capital de luz
que añadir a tus cuentas.
Aprendías (en vano)
cómo poder dormir,
cómo escapar un tiempo.


         3         

Has abierto otra puerta

Desde que te conozco
solo tenía ojos para tí
y, sin otra esperanza, te seguía.
Pero hoy al detenerte,
en tu mirada ya no estaba solo.
La multitud de seres que te busca
ha encontrado cobijo
en un sitio escondido de mi vida.
Y has abierto otra puerta para mí,
para todos nosotros.


         4         

Lazo de amor

Vosotros
que no vivís del gozo,
y que os creéis perdidos
en la seguridad de la condena,
aislados y sedientos,
haciendo infierno
de este hermoso jardín.
Escuchad la palabra
que traigo del arroyo,
el sol, la hierba
y los pequeños pájaros
y vedme en el camino,
donde hago voto de permanecer
hasta que estéis erguidos.
Porque vosotros sois
el verdadero y único
lazo de amor que me ata.
Mis hijos, mis hermanos, mis padres,
mis maestros.


         5         

El árbol

El árbol es el árbol
y, como yo, tampoco tiene asiento en sí mismo.
Acaso ni los pájaros que duermen en las ramas lo conocen.
El árbol no es un signo.
No manifiesta nada.
No es su función comunicar ideas,
crear palabras ni colorear sueños.
Yo no le canto al árbol.
Yo no sé su lenguaje ni sé medir su tiempo.
En silencio lo respeto y admiro.
En su sombra descanso,
me apoyo en su firmeza
y me quedo dormido algunas veces
escuchando el rumor del aire entre las hojas.
El árbol está vivo y me acompaña
y su juego es mi juego.


         6         

El peregrino

El peregrino ha sido en otro tiempo
juez y verdugo
y un viento circular le devuelve a su tierra.
Pide perdón a todos
los que dañó.
Agradece en secreto
su propia inexplicable salvación.
Ha vivido en sí mismo
cada lamento y soledad causados.
Así se reconoce
compañero de todos en el dolor
que volvió como llamas
destruyendo el engaño.
Sin entenderlo acepta
el misterio del deseo y sus víctimas.
Sus manos no preguntan y trabajan
en cada herida que se le presenta.
Día a día renueva, sorprendido,
la compañía, las tareas diarias,
la desnuda verdad del cumplimiento de la vida
y toda cosa que junto a él sucede
se ilumina en un cántico.


         7         

Todo cabe en tí

A menudo te llaman los seres de tu historia
o, cada vez que vuelves a pasar a su lado,
te reclaman aquello que hiciste o que no hiciste
y recoges de ellos cualquier resto de gozo y de dolor.
Aunque te gustaría mucho más
descansar en el vientre de la vida
y acallar esas voces que quieren arrastrarte.
Pero ahora ya todo cabe en tí
y encuentra su lugar
para volver después más transparente.
Y tú, ¿cómo podrías escapar de quien eres?
Sabes que es necesario
recibir cada cosa que queda sin cumplir
y devolverla al mundo conocida y amada.
Este ritmo eres tú.
Inspirar y espirar.
Ver el dolor y envolverlo en amor
con la luz que no es tuya,
siendo el aliento mismo
del mundo que divides.
Sin quedarte con nada.
Sin descansar en nada,
sino en el filo mismo de la vida.


         8         

Con dolor o sin él

¿Cómo aprender a resignarse?
¿Cómo dejar la confianza fuera de la vida
y vivir aferrado
a alguna cosa estable del pasado,
alguna idea presentable,
alguna certidumbre duradera?
Tú no encajas en eso,
aunque a veces te arrastra la costumbre.
A tí todo te empuja a este recomenzar
y vas dejando un rastro de objetos inservibles
que otros aprovechan muy bien.
Con dolor o sin él,
quieres andar la senda del aliento.
Desechas los proyectos cuando los reconoces.
De solo a sola cantas
y se van deshaciendo tus ropas,
tus hábitos e ideas.
Ahora estás herido, pero sabes
lo que sucederá, lo que está sucediendo.
El tiempo justo de convalecer
y saldrás otra vez al aire,
más ligero.


Torrente (2017)


Al corazón mayor que nos reúne