Plegarias del cuerpo

         1         

El tiempo del miedo

Cuando llegué a creer que no existías,
crecieron nudos en la voz.
Oscuras espirales de humo suspendidas
en el aire pesado.
Era un muro la piel.
Por las puertas abiertas
no se podía salir.
Alrededor crecía el enemigo
y no habría belleza nunca más.
Así volví a ser ciego
y busqué un agujero de salida.
Pero no había muerte ni descanso,
pues sin tí no podía ni siquiera morir.
Y desde algún lugar en que no pude verte,
para salvarme, para no perderme,
me diste de tu vida
y recordé.


         2         

Recién nacido

Por qué me dejas solo
y no me enseñas
a caminar por tanta maravilla.
Toda esta existencia,
todo este universo,
este horizonte limpio que me mira y sonríe
espera de mí algo que no entiendo.
Ya todo está olvidado.
Las viejas cosas ya son imposibles,
pero debo crear un cuerpo nuevo,
una manera propia de vivir.
Debo aprenderlo todo
y volver a encontrarte.


         3         

Llorar de pura ausencia

Llorar de pura ausencia,
de no poder mirarte
ahora que te siento
luchar con tus demonios.

Callar porque tu voz
tiembla de miedo y sangre,
pero sigue cantando para mí
y no puedo ayudarte.

No moverme, entender
que hoy debes estar sola
que está pasando algo
que no me necesita.

Escuchar, rodearte
de una atención callada
y dejar que culmine
el llanto que me ocultas.


         4         

El pequeño erizo

Me trata con cuidado.
Teme herirme.

No sabe
que ya vivo tan cerca de su piel
y abrazo su tibieza.

Y las puntas erguidas
quedan lejos de mí
y también me protegen.


         5         

Mis votos

Caminaré contigo en la verdad.
Nunca me ocultaré.
No negaré el llanto, la debilidad ni la torpeza.
No mentiré para salvar mi imagen.

Pediré lo que crea necesario
sin apoyarme en leyes ni pactos.
No te exigiré nada.
No te pediré compromiso ni lealtad.
Aceptaré que vayas y que vengas.

No imaginaré en qué consiste amar.
No me crearé una imagen de tí.
No haré conjeturas sobre tus motivos.
Te conoceré de nuevo cada día.
Nunca sabré quién eres.
Aprenderé lo que te hace sufrir.
Sabré lo que te hace gozar.
Nunca te negaré mi mano.

No olvidaré que todos los seres y los días me han conducido a tí.
No olvidaré que estoy abierto a tí
y a través de tí abierto a todos.
No negaré mi historia.
No te ataré con halagos ni renuncias.
No encerraré en tí mi amor.
Mi amor será celebración abierta.
Seguiré amando a todos los que amo
y ofreceré mi tiempo a los que amas.

El día de tu dolor estaré disponible.
El día de tu deriva me mantendré firme.
El día de tu tristeza no cederé al desánimo.
El día de mi pequeñez me abrazaré a tu voz.
El día de mi angustia buscaré tus brazos.

El día de tu muerte estaré cerca.
El día de mi muerte te llamaré a mi lado.


         6         

Uno y dos

Siento que somos uno
y sin embargo
mi alma tiende zarcillos al viento de tus pasos.
Mi alma busca la sombra de tus ramas,
pues el temor de que pudieras irte
vence aún al amor.
Soy paciente con esto.
Los recuerdos
de tanto aprendizaje
en campos de dolor
quieren teñir de miedo la alegría
de brillar juntos en la misma luz.


         7         

Mírame bien

Soy yo.
Mira mis ojos.
¿Queda una chispa en ellos?
¿Reconoces mi voz?
¿Oyes mi nombre en tí?
¿Ves mi esfuerzo final
para dejar caer todo lo que me oculta?
¿Aún se puede ver
dentro de mí,
al otro lado de la gran herida,
algo que seas tú?


         8         

El día del amor

El tiempo del amor es solo un día,
pero deja en el alma recuerdo de lo eterno.
Abandonado en tí, dejar caer la vida.
Morir en tí despierto y así heredar mi reino.

El día del amor está libre de culpa
y dura eternamente.
Es un río de vida interminable
para quien ha olvidado los proyectos
y camina indefenso,
sin querer guardar nada,
sin querer construirse.

Pero amar no se aplaza.
Los minutos de amor no se pueden guardar
para tiempos peores.
Ahora estamos aquí
y el tiempo del amor es solo hoy.


         9         

Tú (Yo)

Queda poco ante mí.
De lo que queda,
cada grano de arena
es una puerta
que me abre tu vida.
Conocerte.
Tu amor. Tu miedo. Tu dolor.
Mi herida viva que está viva en tí.
El milagro de sentirte tan cerca,
respirando la luz del mismo instante.
El júbilo, la paz, la gratitud
de saber que jamás estuve solo.
El interés atento, inesperado
por el tiempo futuro, la paciencia.
Amar y ser amado
y saber con certeza
que el amor no decrece.
Hubo muchos instantes,
habrá tiempo infinito
y el amor que madura se abrirá,
seremos esto que no es yo ni tú
y todo podrá entrar
y no sobrará nada.


         10         

Un solo ser

Dentro de tí
Subiendo por el centro
Como un mar
A la estrella de tu frente

Dentro de mí
Bajando por el cuerpo
Como lluvia de luz
Desde tu llama a mi profundo pozo

Me abrazas y te abrazo
En una sola luz
En una misma agua
En un cuerpo bendito
Que alcanza y vive
El último deseo de unidad


         11         

Tres pasos, dos pasos, un paso

Amor, miedo, dolor.
Amor, dolor.
Amor.


         12         

Mi jardín

Cualquier soplo derriba
las viejas cercas
que cada día vuelvo a levantar,
pero el árbol delgado y sensible,
el que yo no planté,
no ofrece resistencia,
el viento no lo hiere
y los pájaros duermen seguros
en sus frágiles ramas.


         13         

La plegaria

Claro el cielo.
Limpia la luz.
Sereno el aire.
Incluso desde el fondo de la noche,
hacia la alta sonrisa donde vives
se eleva la certeza de que me amas,
como un grito de alegría,
como un canto de victoria y libertad.
Pues es tu propia voz
la que canta en mi boca
y me pierdo en tus ojos que reflejan los míos
y soy agua en la fuente de tu abrazo
y me vacía tu profundo arrullo.

Entonces mi plegaria es tu palabra,
mi anhelo es tu deseo
y el universo entero
trabaja alegre para darle vida.


         14         

El cuerpo

En el vientre el continuo oleaje del océano
empuja la marea oscura y anhelante.
El pecho es el espacio sin límites del cielo,
donde crece la luz.
En el azul el corazón del niño ríe y juega
y transforma los fuegos en una fresca lluvia,
creando nuevos órganos cuando se necesitan.
Por encima de todo la estrella del origen,
de donde manas tú,
donde yo soy amado,
da su esplendor a la primera vestidura radiante,
la tibia madre piel que lo contiene todo
y espera su momento para abrirse.

Viéndola en uno mismo
¡Quién podría despreciar la belleza!


         15         

Para amarte

Te hizo para amarte.
Te hizo una.
Luego te desplegó en infinitas formas
para gozar contigo
todo el amor posible,
para que no puedas agotar tu gozo.
Pero con eso no tuvo bastante
y además
te entregó un alma hermana
y el tiempo necesario de camino con ella,
para que puedas verte como él mismo te ve
y te puedas amar como él te ama.


         16         

Ver

Ver
A plena luz
Sin juzgar
Sin pensar
Sin imaginar
Ver
Alcanzando
Participando
Compartiendo
Acogiendo
Aceptando
Reconociendo
Ver
Sin protección
Sin temor
Sin sonrisa
Sin proyecto
Sin respuesta
Sin hacer
Ver
Con los ojos limpios
Con los hombros ligeros
Con las manos tranquilas
Con los pies firmes
Sin que surjan palabras
Ver con todo el cuerpo
Ser uno con lo visto
Ver en paz


         17         

Qué más pedir

Ahora que te conozco,
y sé que me acompañas desde siempre
y he visto cómo cuidas de mí,
cómo me amas.
Ahora que has permanecido fiel
cuando he perdido todo
y no has huido
cuando has visto mi angustia.
Ahora que me has asistido en mi agonía,
que has acunado mi debilidad,
que me has hecho ver que puedo andar
incluso en las tinieblas.
Ahora que te he visto sostenerme
y darme de tí misma.
Que, aunque vas por delante,
has querido que beba yo primero.
Ahora que me has dicho
lo que debía oír,
que me has mostrado
lo que necesitaba recordar.
Ahora que presencias mi confianza
y te alegras.
Ahora que ya he visto dentro de tí y de mí
tu completa belleza,
la completa belleza de los dos.
Ahora no tengo nada que pedir
ni que buscar.
Todo está aquí.
Afuera hay muchas cosas por hacer
y las haré contigo en puro gozo,
mientras quieras
que caminemos juntos.
Y cuando se separen los caminos
llevaré un luminoso corazón compañero
y nunca estaré solo.


         18         

A pasear

Es verdad lo que ves.
No soy un hombre serio.
Soy un niño muy grande
y sé que no estoy solo.
Quiero antes de dormir
aprender otros juegos
y enseñarte a cantar y callar,
si es que no sabes.

Así que acaba o aplaza tus asuntos
-con eso no te vas a reir esta tarde-.
No hay problema en esperarte.
Te esperaré contando.
Sé contar hasta diez.
Pero entretanto seguiré viviendo.

No es que esperar me aburra.
Es que a la vez está cantando el cuco
y está cayendo el sol
y está muriendo alguien
que cree que está solo.
Y he visto flores nuevas
que aún no tienen nombre.
Y llora mi vecina y voy
a ver si quiere un beso.
Y llaman mis amigos
y me marcho con ellos a pasear.


         19         

Mandala

Cierra los ojos.
Dibujaré en tu vientre un mandala
de arena imaginaria
y enviaré a borrarlo un vendaval.


         20         

Casi huyendo de tí

Lo acepto.
Estaba
casi huyendo de tí,
por no cambiar tu vida,
por miedo a hacerte daño,
o quizá
por miedo a tu rechazo.


         21         

Me quedo

También yo me iré un día
con la luz que regresa de las cosas.
Ahora, desvelado,
me quedo en el jardín
a ver el alba,
a cantar y sembrar
lo que queda de mí.


         22         

Dónde estoy

Contigo.
Junto a tí.
Cerca de tí.
A tu lado.
En tí.
Dentro de tí.
Alrededor de tí.
Disuelto en tí.
Lloviendo gotas de tí.
Vestido de tu cuerpo.
Siendo el sol que te alumbra.
Siendo el mar que te inunda.
Recibiendo la vida que te doy.
Gozando tu alegría.
Viendo cómo me ves.
Sabiendo lo que sabes.
Recordando tu historia.
Siendo el hueco que habitas en el aire.
Diciendo lo que no puedes soñar.
Calentando el vértigo de tus últimos miedos.
Aquí,
donde te llama el horizonte,
donde todo te ama
y no hay ningún peligro que te pueda tocar,
donde la vida espera sonriendo a que vuelvas.


         23         

Dolor nuevo

Dolor nuevo de amor
al percibirte débil,
al ver delgado el hilo
que te une al misterio
y olvidar un instante
que estás hecha de luz.
Acojo este dolor,
Esta naturaleza
tan frágil tuya y mía.
También en ella te amo.


         24         

Brecha

A sí misma se busca,
sin verse en donde está.
Al detenerse grita,
Pues no quiere vivir
Y no puede morir.
Deja de alimentarse,
se rinde al fin, estalla,
no se mueve y escucha.
Se deja conocer
y se conoce.
Es la brecha en el mundo
y se da cuenta
de que la vida vive.


         25         

Rastro de dolor

Sigue habiendo dolor
algunas veces
y cuando llega es nuevo y poderoso.
Fuera de él no hay nada
que se pueda mirar,
como estrella fugaz
en el cielo vacío.

El alma se hace daño y se acerca llorando.
busca aún y no encuentra el gozo del abrazo,
o reaviva un resto de impaciencia,
como si hubiera un reino que ganar.

Pero ya estoy más cerca, la veo y la consuelo.
Es todo más ligero y más breve y eterno.
Y las piedras que llevaba en el pecho
-sus armas y herramientas-
ya no están.


         26         

Amo lo que nos une

Si pudiera olvidar esta palabra,
amar,
entraría en silencio para siempre.
Voy a intentar callarla al menos ante tí,
pues decirla
es mancharte de polvo.
Y sin embargo,
¿qué es esto que nos une,
esto sin nombre que nos ha puesto juntos
en un mundo que antes de conocerte
parecía mejorable?


         27         

Amor descendido

En el jardín sin muros nada falta.
Hasta ayer esperaba tus manos
la pequeña semilla
que no quiso morir.
Pero ahora ya estás aquí brillando,
Madre, Amor descendido,
como cuerpo humano del arco iris,
con tus alas plegadas a la espalda,
que han recogido el cielo en el vientre y el pecho.
La has encontrado.
La semilla menor.
La que no vale nada.
Y solo en ella has puesto tu atención.
Le das tu aliento.
Con él le das la vida de todo lo que existe.


         28         

Entre las palabras

También a veces entre las palabras
encuentro alguna cosa viva o muerta.
Entonces la ilumino con atención
y enseguida la suelto
y dejo que la arrastre la corriente.
No me interesa guardar nada mío
y hambre no tengo ya.


         29         

No lo guardaré

El instante está vivo.
Lo dejaré vivir
y no lo guardaré.


         30         

Vuelvo a entrar al jardín

Vuelvo a entrar al jardín
en este agosto con aire de abril,
en esta luz dorada que es mía desde siempre.
Hoy que soy yo
y ya no soy un padre ni un marido,
ni un hermano mayor,
ni un mendigo ni un rey.

Vuelvo a entrar al jardín y van conmigo
el pueblo que me acoge,
mis hijos, mis amigos, mis hermanos,
también los que me hicieron,
los padres, los maestros,
las mujeres que amé.

Vuelvo a entrar al jardín para escuchar
los nombres que me dan,
la alegría que cantan,
el rumor de sus vidas,
la cualidad tranquila como un manto de lluvia
de su amada presencia.

Vuelvo a entrar al jardín para jugar
y vivir con el niño que ha venido conmigo.
Bajarlo de mis hombros y hacerle caminar.
Enseñarle que hay fresas
entre la hierba oscura del sendero.
Enseñarle a reír, reír con él
y gozar su descanso,
mi descanso.


         31         

Llegar a tí

Quiero saber qué siento
al subir el camino hacia tu casa,
en el primer contacto,
al ver tus ojos y saberme visto.

Saber si quieres acoger mis manos
y descansar un tiempo en la sonrisa.

Si se calma y se extiende el corazón unido
o se cierra el abrazo para darte refugio
o si caen los cuerpos hacia el fuego.

Saber si al caminar cogidos de la mano
se acoplan nuestros pasos.

Saber si quieres acercarte más
y esperas que mi brazo cubra un poco tus hombros
para quedar inmóviles, descansar el aliento
y ver nacer el sol con la misma mirada.

Y cómo son tus gestos cuando hablas,
cómo guardas silencio al recordar,
si se cierran tus ojos buscando las palabras,
si se abre luminosa tu mirada,
si tu dolor confía en mi dolor hermano.

Cómo es danzar contigo en cada uno
de los distintos ritmos que deseo.
Cómo decrece y crece la distancia
y se funden despacio los gestos y las almas.

Cómo es estar inmóvil ante tí
y olvidarme de todo en la mirada.
Cómo es dejarlo todo en tu presencia
y abandonarme a tí como ropa caída.

Cómo inunda mi boca el agua de tu cuerpo,
cómo sabe el sudor,
cómo tiembla la espuma del placer en tu arena
bajo las oleadas de mis manos.

Si el fuego te conduce a un éxtasis inmóvil
y te abre a la conciencia sin razón ni sentidos
o te vuelves racimo de centellas y vértigo.
Si gritas o te callas o eres suave murmullo.

Cómo suena tu voz cuando te vence el sueño
Si te recoges en un tibio nido
O te extiendes como agua para llenarlo todo
Si me vuelves la espalda
O te dejas llevar por la delicadeza del cariño
O te acercas aún más y te despides

Cómo es dormir contigo
Y cómo es despertar
Y si es todas las noches igual
O todo va cambiando

Y si cuando te vea
De verdad te veré
Para amar y jugar y para hacer la vida
Sin querer encontrar lo mismo de otras veces
Sin preguntarme cómo esperas que sea

Hoy que no te conozco y tú me llamas
Y yo no sé por qué
Un latido mayor, un aliento más vivo
Algo mayor que tú, mayor que yo, crece en el aire

Quiero llegar a tí con los ojos abiertos
Y yo te llevaré hasta el último rayo de la luz que reciba
Y cuando no haya luz te mostraré los velos que la ocultan

Llegar entero
No ocultarte nada
Dejarme amar
Amar sin resistencia
Abrirme a tí
Que veas lo que es tuyo
Que conozcas quién eres
Que reines en tu vida
Y hoy reinar en mi vida
Junto a tí


         32         

Camino Ardiente

Tu fuego es para mí.
Con él se va quemando lo que sobra
y yo asumo el dolor
y disfruto el espacio creciente en el que vivo.
Pero lo que de mí sale a los otros
sea un tibio soporte de la vida,
una luz de consuelo y compañía.

No sea dura mi voz.
Tu afilada palabra es para mí
y al herirme de amor con todo me reúne,
pero sea mi voz de amistad y acogida
y pocas mis palabras.

Que una la mano con el corazón
tu toque que derrumba las murallas
y así mi mano sea solo caricia.

Que la luz de tu rostro,
esa luz que me mata y me rehace,
se transfigure en mí
como abierta mirada de acogida.


         33         

La piel del universo

Si pudiera envolverte por completo
en tu instante de más profunda calma,
ser para tí la piel enamorada
de todo el universo que te abraza.

Extendiendo tus límites aligerar tu peso
hasta sembrar la paz en tus entrañas,
habitar el espacio infinito de tu pecho
vibrando como luz en el color exacto que abre tu corazón.

Llamarte por el nombre que solo tú conoces
y ver que te despiertas y vuelves la cabeza a mi llamada,
ver que me ves y amarte con tu amor
y ser en tí quien soy.


         34         

Tú soñando

No necesito imaginar tus sueños,
cruzar el cauce estrecho
donde ahora se mezclan los alientos.
Desde mi orilla veo
tu rostro en la almohada,
sin peso apenas
en la mínima luz que te respeta.

Mi mano se detiene
y no llega a tu frente,
se apagan mis preguntas
y me entrego al silencio
en que se desvanece
lo que no sé de tí.

Mi desvelo se acuesta en tu latido,
que me espera arropado
entre hojas y pétalos
que no han caído aún.


         35         

Andar contigo

Andar contigo, andar en tí y en mí,
no es buscar algo,
no es ir a alguna parte.

Toda la meta es este campo abierto,
esta pequeña flor para tu pelo,
la sombra fresca para el primer abrazo.

Pan compartido hoy,
porque hoy estás aquí
y no hay mañana.

Mano en mi mano.
Pasos, abrazos, risas.
Todo escrito en el agua.


         36         

Aprender y olvidar (Little Wing)

Amar con abandono en el abrazo
y olvidarlo después,
para que cada día sea nuevo.

Oir tu voz es aprender mi nombre.
Volver a abrir los ojos junto a tí
es conocer quién soy.

Ver que te acercas cabalgando el viento
y atraviesas las nubes
y llegas ante mí pura, desconocida.

Con sonrisas y cuentos en tus ojos
que reflejan la luna,
quemando con tu júbilo mi ropa triste.

Aún conservo mis trucos
de niño apaleado y hambriento
y podría coger de tí lo que me falta.

Pero solo te quedas un instante y te elevas.
Me revelas la forma de vivir
y sigues tu camino como un pequeño pájaro.

Vas seguida de todos esos seres,
tu cortejo de alas y luciérnagas,
y te embriaga el vino de su música.

No te acuerdes de mí.
Vuela, pequeño pájaro.
Yo prometo olvidarte.

Volar mi propio vuelo,
unirme a los que cantan
y dejarme encontrar por tí
miles de veces.


         37         

Un asunto más

Todavía en los días más oscuros
alguien que llevo dentro
me sugiere que debo protegerme de tí.
Ay, como si tú fueras
un asunto más,
una más de las cosas de la vida,
un proyecto que asumo y abandono.

Pero has entrado en mí
como yo mismo,
a ser nueva visión,
nuevas canciones,
campo claro,
horizonte conseguido.
Y cuando eres dolor, dolor fecundo.

A ensanchar este mundo
y enseñarme que soy
uno con todo y no solo contigo,
que nunca estuve solo,
que en mí todo respira,
que en mí viven las cosas,
que estoy vivo.


         38         

De todo ser te sirves

De todo ser te sirves
para acercarte a mí
en ese tierno anhelo que demuestras.
Pones en todos algo que me llama
y me hace imposible seguir en la tristeza.
Entonces solo soy de nuevo tus sentidos,
tu voz y tu palabra,
y tu vida es mi vida.


         39         

Corazón infantil

Mi mente de persona mayor es una lata.
Quiero otra vez mi alegre corazón infantil.
Hace tiempo que duerme con la luz apagada.
Ahora vuelvo a verlo correr por el jardín.

Me aburren los recuerdos porque en ellos no hay nada
que aliente, que deslumbre, que se vea vivir.
Me parece tan triste, tan rara la esperanza,
cuando me llama todo lo que tengo ante mí.

Desecho las razones, proyectos y condenas
que me atan al llanto del pueblo desterrado.
Ahora que soy niño puedo hacer lo que quiera.

Y lo que quiero es solo jugar con mis hermanos,
gritar las alegrías y cantar a las penas,
recuperar la danza, la risa y el abrazo.


         40         

Pájaro cautivo

En el templo vacío
hago volar mi llanto
como un pájaro herido
que no sabe qué hacer con su libertad
y anhela su conocida jaula.

Ojalá pudiera, como siempre hasta ayer,
inventar variaciones de los mismos errores
y aplazar por un día la certeza.
Déjame fingir que puedo hacerlo.

Me estimulaba el roce de las pequeñas dudas.
Se parece a la vida que conozco.
Me gustaba elegir el edificio
o al menos el color de las paredes.

Podía atragantarme de esperanza,
masticar mis agujas de amargura.
Pero ahora me faltan materiales
incluso para un plano tan pequeño.
No veo razones para empezar nada.
Sé que terminaré durmiendo a cielo abierto
y a veces me da miedo.

Sí, me da miedo, tú ya me conoces.
Ya sabes cómo siempre me aferro a lo gastado,
cuánto me cuesta aceptar zapatos nuevos.

Aún así estoy contigo para vivir en júbilo y en riesgo,
aceptando esta luz dolorosa que llega por sorpresa,
tu presencia absoluta que reina en mi presente.
Estás en cada instante -aunque no quiera-
con la fuerza solar de una revelación,
sin que ante tí pueda apoyarme en nada,
sino aceptar la lluvia de fuego que me lava
y decirte Sí, quiero, acepto, amo.


         41         

No te espero

No te espero,
ya estás en todas partes.

Ya no voy hacia tí,
ya no te llamo.

Digo todo en voz baja,
murmuro las canciones.

Se han calmado mis manos
en tus aguas.

Se ha tendido mi aliento
junto al tuyo.

No persigo la cumbre,
me quedo en tu regazo.


         42         

Pronto y tarde

Aún viven en mi casa jirones de fantasmas.
Se esfuerzan en llamar la atención porque me necesitan.
Giran alrededor a una cierta distancia y no paran de hablar.

Muy tristes y alarmados,
Su mensaje no cambia:
Es pronto para aceptar,
es tarde para rechazar.

Pero sé que no es cierto,
que no es pronto ni tarde.
Solo hay este momento para el amor.
No cerraré las manos sobre él.
No vestiré su hermosa desnudez.

Seré la voz ligera del que nada conserva.
Empiezo ahora.


         43         

Estoy ciego

Amor, dame tus ojos, estoy ciego.
La belleza me oculta la flor.
El bosque no me deja ver el árbol.
El anhelo de tí me impide acompañarte.


         44         

Un paso

La noche es noche,
el día es día.
Noche y día descansan en la luz.

El dolor es real,
la alegría es real.
Alegría y dolor están envueltos en la confianza.

El cuerpo no está fuera,
la mente no está dentro.
La palabra camina en el silencio
y a tí te doy mi voz.


         45         

Fuego lento

Las luciérnagas mudas del verano
se pierden con las chispas de la hoguera,
rondan los restos de esta ropa vieja
que se quema en la noche del amor.

De mis casas y gentes,
objetos y artefactos.
De todas mis ideas,
de todos mis intentos.
De todo lo querido,
de todo lo buscado.
De todos los caminos,
de esta confusión mía,
de esta ambición de ser,
está quedando solo la pequeña
alma amante desnuda.

Todo lo demás era para tí,
para que sea el cuerpo de tu tierno vacío,
y que le des la nueva forma que prefieras.

Y mis últimas luces se apagarán despacio
en el azul profundo que proteges.
Yo quedaré cumplido,
dispersado en ceniza y gratitud
al día que me diste.


         46         

Transformar

He visto las banderas de la muerte
-Me sorprenden sus alegres colores-
y su sereno rostro de niña que sonríe
se acercó a mí y me dijo
que he cumplido la vida
y me he atrevido a hacer lo que quería.

Y me regala un tiempo para dar
todo lo que creía que era mío,
lo que amaba y odiaba, lo que no conocía,
para poner en tierra de otros las semillas
y en las almas hermanas el sonido
de lo que queda aún sin transformar.


         47         

La sombra que me niegas

Tú me das siempre lo mejor de tí.
Gracias, pero no quiero solo eso.
Quiero verte vivir, te quiero entera.
Sabes cómo disfruto tu alegría,
pero busco también la sombra que me niegas.
Y si no me la das no puedo amarte
y muero.


         48         

Díselo tú

Díselo tú, Señora de la Luz,
Tierra fértil de amor,
Destructora de Jueces.
Quiero todas sus lágrimas,
también las que se quedan frías
y forman las agujas que pesan en su vientre.
Las lágrimas que nunca puedo ver
y esclavizan y aíslan mi dolor.
Dile que me las dé,
porque sé lo que debo hacer con ellas.
Dile que lloro bien
y estoy llorando ya.
Dile que no me obligue a llorar solo.


         49         

Enhebrar esta aguja

Yo soy el que se adelanta y protege.
Tú guardas el fuego y la sabiduría.
Yo soy el que desvía el aguacero.
Tú el tallo flexible que siempre sobrevive.

Mía es la voz que nombra y no pregunta.
Tuyos los brazos que aman y no encierran.
Tuyos los ojos serios que vigilan el sueño.
Mío el calor que sube de tus caderas.
Tuya la mirada que deshace la nieve.

Para mi puerta tengo esa llave tuya
que abre y no cierra.
Tú tienes la verdad que te he querido dar
para llegar a ser contigo la verdad.

Tu eres la dulce luz que me consume.
Vienes en línea recta con alegres canciones, asuntos y batallas
y te quedas un día, un momento, una vida brillante.
Luego te vas al horizonte frío de la espera.

Soy la limpia conciencia de tí misma
que recuperas al reconocerme
y pierdes cuando muero o cuando mueres.

Y ahora estamos juntos en el jardín azul.
Cada noche de luna recojo las minúsculas flores salvajes del camino
para hacer las coronas y guirnaldas que te gusta llevar
tejidas en mi cable de palabras.

Ahora respiramos la brisa de esta playa.
Me regalas las piedras corazón que me alegran
y nos movemos ciegos e iluminados como lunas gemelas,
deseando extender este tiempo de gracia,
pidiendo a las campanas del atardecer
que no enfríen nuestras manos unidas,
pidiendo el uno al otro
que podamos seguir jugando para siempre.

Porque vivimos en este mismo ahora,
estamos juntos en el mismo aquí
y podemos probar una vez más a enhebrar esta aguja.
Mírame en lo profundo y vamos juntos.


         50         

Pájaro que cose el horizonte

Bajas, subes, avanzas, retrocedes
y sé que tu intención es tierna y seria.
Coses el horizonte para unir cielo y tierra.
Derramas las estrellas de tus alas
en todos los caminos.

Por eso estoy tranquilo.
Ya no soy peregrino, no voy a ningún sitio.
Soy un mendigo errante
que vive y muere como quiere.


         51         

Vuelvo a casa

Vuelvo contento a casa.
Sigo un rastro de amor.
Soy pescador de peces transparentes.
A los que tienen hambre voy dejando mi carga.
Voy detrás de tus pasos,
cada vez más ligero.


         52         

Dolor disfrazado

Me coge por sorpresa
como un balde de vértigo
el dolor disfrazado.
Se hunde en este pozo y lo oscurece.
Cielo, Cabeza, Cuello, Corazón, Vientre, Sexo
y aún sigue bajando hasta encontrar las lágrimas.
Solo entonces me dice quién es.


         53         

Con esta luz

Con esta luz pequeña
abriré cada una de las puertas
y dejaré que salgan de mi casa las sombras.
Con esta chispa encenderé la hoguera
y quemaré la ropa que me pesa.
Con estas manos
calentaré el vacío.


         54         

He dejado la lucha

Se acercan con su fuego violento.
Agitan frente a mí sus armas y banderas.
Gesticulan y gritan.
Ya no saben qué hacer.

He dejado la lucha.
He abierto los brazos
y permanezco inmóvil
para que todo pueda respirar.


         55         

Refugio vacío

¿Por qué sigues andando
como quien busca sendas en la arena?
¿Y no habitas aún el pequeño refugio
que levantaste en medio del desierto?

Mis ojos están secos de escrutar en la noche
y mis manos, inquietas de esperanza,
protegen de los días tu lugar de descanso.


         56         

Camino entre la gente

Camino entre la gente.
En sus ojos me llama
la luz que tú me envías.

Y soy hermano en ellos,
en Tí soy Yo
y nada soy en mí.


         57         

Infierno

Paraíso cerrado.


         58         

Respirar

El lugar donde puedes volver a respirar
está en lo más profundo,
pero tú no lo sabes y por eso
no has cavado bastante.


         59         

Nacimiento del río en la montaña

La cascada que salta de la roca
cae como un tajo y divide la tierra.

Mi alma sujeta al suelo
no desea más ruido.

Escucha la llamada silenciosa
en el centro del trueno.

Intenta cada día alzar el vuelo
y alcanzar el origen de las aguas.


         60         

El rincón de la duda

La sombra se acomoda en el rincón
y me ofrece un lugar a su lado.
¿Paso un rato con ella y sus lamentos
o recuerdo quién soy aunque estoy solo?


         61         

Sol de otro cielo

No puedo echar raíces
en el día.

Todo es cruzar, brillar
y volver al deseo.

Mi estrella amada
es el sol de otro cielo.


         62         

Viví un tiempo en tu barrio

Viví en tu barrio
El tiempo que tardó en perder su fuerza
Mi vendaval secreto
Eso empezó en verano
y acabó en primavera
Cualquier pequeño pájaro
sabe que no es así como se hace

Llegué creyendo que ya estaba limpio
Pero sucedía que estaba vacío
Y nadie me había hablado de ese Peligro
Ni me enseñó a vencer el hábito del Hambre

Necesitaba verte
No sé si te encontré o te inventé
Pero te llené de Signos
Recordaba tu Forma
Y era mi propia Forma

No sabía si me estabas mirando
Me puse a disimular
Para no alejarme demasiado
Y tampoco parecer inmóvil

Aprendí de la araña y esperé
Hacía y deshacía un laberinto
De Gestos y Canciones
Un camino de trampas en el aire

Con hilos pegajosos de palabras
No podía hacer más
Esperaba que abrieras las ventanas
Pero Tú ya no estabas allí


         63         

Quién Eres

No puedo decir mucho
Para decir quién eres
Solo que es imposible separarte
Ponerte enfrente
Considerarte Otra
Pensar Tú, pensar Yo

Puedo decir que he ganado tus ojos
Y he perdido los míos
Que mi cuerpo se da la vuelta hacia adentro
Y aún así no te toco

Puedo decir que no encontré mi voz
Hasta escuchar la tuya
Que todo tiene un solo nombre
Que dices y me nombra

Que nos acompañamos
En los ecos finales de este sueño
Del que me cuesta tanto despertar


         64         

Dolor: falsa noticia

Resulta que el dolor no viene y va
No se mueve, está siempre disponible
Entro y salgo de él y sigue abierto
No me rechaza nunca

Como el mar que está frío
Para el cuerpo que arde

Como cuando estar solo es necesario
Y no apetece nada, pero nada

Como el amigo que siempre te dice
La puñetera verdad
Y por eso es tu amigo

Pero dicen que si sufro es porque quiero
Porque resulta que todos a mi alrededor
En ésto son maestros y jueces
Y me dan su receta, su evangelio
-querer es poder, ya estás iluminado, dulzura para todos-
Se trata de saber que el dolor no es real
O que no es necesario
O que es inútil
O que hay que superarlo
O que hay que ser feliz

Y yo claro que quiero ser feliz
Y hasta lo soy a veces
Muchas veces
Con júbilo absoluto y sorprendido
Ya conozco muy bien esas lecciones
De leche desnatada y sacarina
Pero ¿sabes? resulta que prefiero
El aire, el sol, el frío, la lluvia y el calor
A palacios pintados y palabras

No me gusta ignorar lo que me hiere
Y de los paternales y protectores muros
Solo me fijo en puertas y ventanas
Para abrir y cerrar
Para ir y venir cuando me da la gana


         65         

Dolor cerrado

El dolor es mensaje necesario
Y nadie tiene vida sin dolor
Pero encerrado es muerte silenciosa
Ignorado es un Amo absoluto
Ante el que no hay defensa
Oculto es máscara de piedra
Que impide el beso


         66         

Dolor abierto

Que el dolor se me acerque de frente
Siempre claro
Que me traiga si quiere sus lágrimas y gritos
La ira necesaria

Para que no me apaguen la tristeza, el desánimo
Ni echen raíces el odio y el desprecio
Ni surjan la impaciencia y la venganza
Y no me quede solo

Que pueda decir siempre o gritar mi dolor
Y que no me avergüence
Para que no se engañen ante mí
Para que me conozcan
Los que me aman o podrían amarme

Así también
Que ellos no me oculten sus heridas
Sus sombras y sus miedos
Que sea yo digno de su confianza
Que ellos sepan que sé
Qué hacer con su dolor


         67         

Dolor: semilla de silencio

Tú eres mi maestra en el dolor
En esto sé sin duda que me amas
Este es el cumplimiento de la unión
Cada vez que la sombra se inclina sobre tí
Del origen del mundo sube el agua a tus ojos
Y tu llanto se abre a mi presencia
Como grito de auxilio en tu mirada
Y hace resplandecer el fondo de tus ojos
Con la luz clara de la confianza
Las palabras no intervienen en esto

Así me entregas el último resto de tu fuerza
Como semilla de silencio para la tierra de mi pecho
Y yo la empujo abajo, la guardo y la protejo
Para que pueda ser en el próximo día
Vida engendrada en tí
Júbilo y vida


         68         

Angel de la guarda mediano vende sus cosas

Este hombre que acaba de morir
A quien nunca pude ayudar
A quien no logré entender
Me ha dejado su herencia

Tengo ahora una mano y medio corazón
Enormes racimos de años verdes
Una trampa sin cazador
Zapatos que no saben andar en línea recta

Un lápiz que dibuja espirales, pero le salen círculos
Un papel que contiene lo que ignora
Un amor que termina donde empieza
Una eternidad en forma de pregunta
Un infinito ni grande ni pequeño
Una pared llena de puertas y ventanas

Una muerte que brilla
Una vida que sangra un poco cuando llueve
Un ojo claro, un ojo oscuro
Un día bueno, un día malo
Una voz agradable, unas palabras secas

Un gusto por el riesgo
Un misterio
Una tristeza de naufragio
Una jugada repetida
Por los siglos de los siglos

Lo vendo o lo regalo
Me pesa demasiado


         69         

Oculto

Dolor
Viejo dolor
Oculto estabas
Mezclado en los cimientos de los muros
Envenenando la tierra de los huertos

Y yo te dejé ahí
Porque temía
Lo que tu voz quería despertar


Tudela, Torrente (2019)


Al corazón mayor que nos reúne