Abandono

Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.
Pero así­
habría dejado de ser pájaro.
Y yo...
yo amaba al pájaro.

(Joxean Artze)


         1         

Abrí de par en par

Abrí de par en par las puertas de la casa
y la tormenta hizo volar los muebles.
Mi corazón de porcelana
¿Dónde voy a ponerlo?


         2         

Vajilla sin fregar

Hay semanas de polvo en los recuerdos,
vajilla sin fregar que pesa en el anhelo.
En cada habitación hay un niño llorando.
Cada palabra es una despedida.
Amo lo que está lejos.
Inconfundibles signos de abandono.

No necesito tiempo.
Es fácil entender lo que dijiste.
Que no eres tú quien coserá estas alas.
Que no hay ningún camino hasta tu casa.

No busco preguntas ni respuestas.
No quiero paz, edén, compañí­a, recompensa.
Necesito encontrar
un resto de valor para dejar la silla,
limpiar lo que me queda,
terminar el trabajo y descansar.


         3         

Creía recordarte

Creí­a recordarte
pero tú no eras tú.
Creí­a conocerte
pero solo te veo.
Nunca has estado aquí­.
Te saludo temblando
y te dejo marchar.
Pero me voy contigo
porque conmigo ya no sé qué hacer.


         4         

Cómo podrá

¿Cómo podrá salir de mi interior
la forma de ternura
que has dejado vacía?
¿Cómo podrá llenarse el corazón de sangre
y desplazar el vértigo?
¿Cómo podré sacar de la conciencia
el impulso de ser parte de tí­?
Y este mar que has vertido
¿cómo podrá volver a alguna playa?


         5         

Escucho el viento

Escucho el viento y no cuento las lunas.
Junto al dolor está naciendo algo pequeño.
Algo pequeño, hermoso y verdadero
que trae su desvalida y frágil confianza.


         6         

Por la calle sin aire

Por la calle sin aire
pasa un niño soñando.
Arrastra por el cielo una cometa
blanca como la luna.

No sé qué me recuerda,
pero me hace llorar.
Lo llevaré a mi casa
y le daré las llaves.

Le contaré mis cuentos,
calentaré sus manos.
Cuando se haya dormido
yo soñaré con él.


         7         

Suaves curvas

Este camino traza suaves curvas.
Va por barrios oscuros y verdes arboledas
y no sé adónde lleva.
Pero ha pasado el tiempo
de distinguir cordura de locura
y avanzo entre la gente.
Todos se acercan porque soy amable,
pero yo tengo miedo
porque no reconozco mi canción.


         8         

Para andar

Para andar es mejor no llevar mucha carga,
ni demasiada ropa ni exceso de comida.
La carga más pesada es buscar una meta.
La ropa más incómoda es la que anuncia quién eres.
La comida que sobra es la que te impide cantar.

Para andar es mejor la buena compañí­a
o, si eres paciente, la buena soledad.
Alguien que te ame y no te necesite.
Alguien que esté dispuesto a despedirse,
pero no a abandonarte.
Alguien a quien no quieras imponer tu camino.
Alguien que pueda respetar tu silencio,
tu alegrí­a, tu pena y lo que sea.
Alguien que puedas aceptar entero.
Alguien amado por su modo de andar.

Para andar es mejor
que no sea inevitable, que no sea necesario,
que no haya condiciones,
que lo hagas por gusto
y que aceptes morir en cualquier parte
y también regresar a compartir el aire respirado,
a devolver el sol de los caminos
a quien lo está pidiendo en la ventana de su frágil refugio.


         9         

Signos

En este exceso de tensión todo se llena de signos.
Teléfonos que despiertan tras años de silencio.
Hombres que afilan aquí­ los cuchillos de allí­.
Sueños que ofrecen elegir el futuro.
Vértigo de imágenes de lo que deseas.
La Virgen Madre Venus el Lucero
acompañando al sol en su camino.
Niños sonriendo en las curvas que pasas a cámara lenta.

Signos que son llamados
por el misterio que opera en lo profundo.
Miden la resistencia de las almas
bajo estos cuerpos que se queman despacio en el anhelo
y aún no son capaces de abrir bien las ventanas
y declarar con fuerza su visión.


         10         

Que interpreten los sueños

Que interpreten los sueños los que viven en sueños.
Acepta cada signo con la inocencia que conozco en tí­.
Todo dice Soy Tú.
No hay distancia ni tiempo.
No hay nada que esperar.
Ya estamos donde el mundo se derrumba,
donde todo sucede por amor
y nace y vive y muere y nace y vive.


         11         

Pequeño islote

Alma frágil en pie,
como una res nerviosa
en el pequeño islote
casi barrido
por el poder del rí­o.


         12         

Estás aquí

Estás aquí­, conmigo
y has abierto mis ojos.
Así­ veo los brotes de la vida
renacer en las grietas de los muros,
destilando en la noche
nuevas gotas de luz.


         13         

Una pequeña planta

Una pequeña planta,
apenas una gota,
un trazo de agua verde
está brillando
en medio de lo seco.


         14         

Navidad

Ahora que está naciendo preparo lo que nace.
La esperanza, el amor, la fe,
la libertad, la vida.

No una navidad.
365 navidades.

No en milenios pasados o futuros.
Hoy.

No las normas que cumplo o que no cumplo.
Lo que hago en mitad de este misterio.

No los proyectos.
No las ideas y los sentimientos.
Lo real que recibo y que te ofrezco.

No creo lo que dicen los que viven de esto.
Solo acepto la luz que me traspasa
y viene de algún sitio entre nosotros.


         15         

En el centro de todo

En el centro de todo
están siempre tus ojos
y tus ojos son claros
porque entregan lavada
toda luz que recogen.

En el centro de todo
se abre tu sonrisa
y tu sonrisa es ancha
porque ha peregrinado
todos los horizontes.

En el centro de todo
está tu voz creadora
y tu voz es la limpia
caída de las gotas
del agua renacida.

En el centro de todo
reinas como el vacío
espacio que da vida
al corazón cansado
y hace ligero el cuerpo.

En el centro de todo
te quedas y te extiendes
y eres la misma vida
y lo que no eres tú
queda sin existencia.

En el centro de todo
eres y con tu ser
son los seres que antes
parecí­an vacíos,
parecí­an distintos,
parecí­an iguales.

En el centro de todo
donde tú estás, se unen
y armonizan las voces
en un canto de gloria.

En el centro de todo
eres tú la llamada
de la estrella pulsante,
el manto azul que viste
mi corazón de niño.


         16         

Creo que sigo en pie

Creo que sigo en pie,
pero no estoy seguro
y ya no me sostiene
la masa del planeta.

Cubierto por la noche,
alumbrado tan solo
por la pequeña estrella
a la que no hay camino.


         17         

El corazón de la noche

El corazón de la noche es oculta ternura.
Mucho tiempo ha pasado
antes de confiar en su latido.
Entro despierto a la callada noche,
pero tú no te alejes de mí­.

Es luminoso el centro de la noche.
No he visto claro
hasta encender su luz.
Miro de frente a mis eternas sombras,
pero amor, no te alejes de mí­.

Es necesario y amistoso el miedo
y me enseña a aceptar lo que antes rechazaba,
lo que poní­a piedras en los pies.
Abrazo mis pequeños y mis enormes miedos.
Abrázalos también, no te alejes de mí­.

La intención del invierno es maternal.
Su mano es tierra sobre la semilla
y la protege el tiempo necesario.
Voy andando en la larga soledad del invierno
hacia mi casa, no te alejes de mí­.

Es compasivo el golpe de la vida
que va derecho hacia lo rí­gido
y revela la caricia escondida.
Aprendo a ser flexible y adaptable
en tu presencia, no te alejes de mí­.

El tierno, tibio, claro corazón de la noche
es este corazón
que tienes en tus manos.
Deja que se desvele en ellas lo que guarda,
no te alejes de mí­.


         18         

Porque amo

Porque amo tus ojos recibo su lamento
cuando callan cubiertos por la niebla
y busco la manera
de empujar suavemente su puerta de tristeza.

Amo tu brillo y brillas al gozar, ayudar y bendecir
y también al llorar.
Y tu brillo se apaga
cuando quieres salvarme de tus sombras.
Aunque me hiere, aunque me desconcierta,
sé que esto también es por amor.


         19         

No hay normas

No hay normas ni contratos que nos aten.
Este ví­nculo no tiene condiciones.
Por eso cada dí­a crece la confianza
y cada dí­a debo rescatarla del miedo.


         20         

No me gustan los números

Mi casa es el espacio entre tus brazos.
Mi jardí­n es el aura que te envuelve.
Un mes en el exilio me pone ante la muerte.
Un dí­a junto a tí me devuelve la vida.

La alegría de amar tira de una mano con fuerza,
en la otra mano pesa la ausencia y desví­a el avance.
El camino del corazón es recto y despejado,
pero los pies se mueven en círculos de anhelo.

30 días, un día.
No me gustan los números.
Quieren llevarme a ese viejo mundo de ideas
y prefiero vivir.


         21         

Coma inducido

Muchas veces las almas que se acercan a encrucijadas serias
quedan paralizadas por el miedo
y para recobrar la ligereza, curarse las heridas
y volver a saber quiénes son, qué desean,
compran en este tiempo las cosas que se ofrecen en la calle,
esas cosas que ayudan a soportar la vida que no amas
y reducen el grado de dolor a un nivel aceptable.

Todas vienen en frascos de colores,
todas te tranquilizan con palabras,
te prometen espléndidos caminos diferentes:
la paz, el equilibrio, la fuerza, la ecuánime distancia,
la energí­a, el nirvana, la compasión, la fe,
Dios, el Tao, el presente, el equilibrio,
la danza de la vida,
la ilusión temporal de invencibilidad.

Todas se venden tanto porque las utilizas para inducir el coma
y no aceptar la alegría y el riesgo
del corazón sencillo de la vida que la vida te ofrece.

Es tu costumbre usarlas
para seguir creyendo que te mueves,
que tienes un proyecto.
Fingiendo mientras puedas
que no ves lo que ves.


         22         

Que me muestren mis versos

Que me muestren mis versos,
que te ayuden a verme
y que no se conviertan
en jaula de palabras.
Porque no somos dos
y no soy yo quien une,
sino el misterio vivo
que quiero reflejarte
y que si no estuvieras
yo no podrí­a ver.


         23         

Creo que reconozco esta canción

Creo que reconozco esta canción.
Es la risa del viento entre las hojas.
Habla de un mundo que quizá es el mí­o,
donde puedo vivir aceptando morir,
olvidar dónde estaba mi casa y mi familia,
peregrinar alegre hacia ninguna parte,
entrar despierto en el misterio
de la arena y la nube.


         24         

No he de moverme más

Sin tu mano en la mí­a
no he de moverme más.
Desde aquí­ veo todos los caminos,
pero los he andado ya sin tí
y aquí­ terminan todos.


         25         

Empezar otra vez

Y cada madrugada,
la estrella que atraviesa
el corazón vací­o de la noche
corta en dos la unidad
y me aleja de tí.
Y tengo que empezar otra vez
a buscarte en mí­ mismo.

Pero yo amo buscarte,
como disfruto envuelto en el abrazo tuyo,
pues sé que Yo soy Tú
y también el camino que nos une.


         26         

Era tu defensor

Antaño, en otros sueños compartidos,
ligado a tí­ por algo que aún no conocemos,
era tu defensor con un arma en la mano
y maté muchas veces para que tú vivieras.
Endurecí mis ojos para que no se fuera tu sonrisa,
la que siempre permite que yo te reconozca.

Casi ayer me has llamado por mi nombre,
el que solo tú sabes
y tu sonrisa brilla inmensa y viva.
Sé que nunca se irá
y mi trabajo ya está terminado.
Has venido ante mí­ para lavar la sangre
que aún no me permite ser plenamente Tú.

Por la atracción serena de tu amor
la vieja sangre fluye hacia mis ojos en un cauce de llanto
y tu presencia canta suavemente
que pronto podré ver.

Y sigo siendo el mismo, pero ahora
no necesito armas para amarte,
porque he visto en mí mismo al único enemigo.

Y estoy cerca de tí, mucho más cerca,
sabiéndote inmortal, sabiéndome ya vivo,
aprendiendo a ser libre para tu libertad.


         27         

Para ser renovado

Como fue dicho por todos los profetas,
el mundo se derrumba para ser renovado.
En las grietas del muro de la soberbia antigua
crecen pequeñas flores humildes que no luchan
y nadie va a coger, pues nadie sabe
que ellas son las nuevas palabras creadoras
que las fieras no oyen
y transforman sin ruido lo que nos asfixiaba
en joven aire vivo.


         28         

Está lloviendo mucho

Está lloviendo mucho.
Como si hubiera que llenar el mar.
Como si fuera el parto de los cielos.
Como si alguien quisiera que no exista el silencio.
Como para borrar cualquier camino.
Como para lavar la sangre de las manos de todos.
Como para calmar mi sed de unión.
Como para cumplir mi esperanza de tí­.


         29         

Por eso estoy andando

A veces soy invencible.
A veces me arrepiento de todo lo que he dicho.
A veces salta el miedo sobre la confianza,
retándome a mirarlo cara a cara.
Y muchas, muchas veces me sorprende.
Por eso estoy andando.
No me quiero dormir en ningún sitio
y pongo la atención en lo que pasa
cuando respiro y callo.


         30         

Nunca estuvo ausente

Ella es mi madre y no la conocí­a.
Me amaba y nunca estuvo ausente.
Conocía mi dolor y mi desconfianza.
Buscaba mi mano y enlazaba sus dedos con los míos.

Protegí­a en su pecho mi cabeza.
Me cantaba al oí­do, me arrullaba
y yo ya no escuchaba los ruidos de la calle.
Envuelto en ella no tení­a miedo.

Ahora estoy despierto y puedo verla.
Parece que se aleja poco a poco,
pero su corazón está en el mí­o
y soy yo quien la abraza.


         31         

Estrella mensajera

Estrella mensajera,
Destellas y me abres
el mensaje que traes.
Es también para tí­,
pero tú no lo sabes
y te quedas
en el azul temblando.


         32         

Tu corazón

Tu corazón que tiembla
se disfraza de risa.
Está siempre escondido
bajo un montón de ropa de colores,
esperando en secreto
que el amor lo libere.


         33         

Porque Soy Tú

Porque Soy Tú
en tí y en mí­ se encuentra El a Sí mismo
y lo que hacemos juntos en la tierra,
en el cielo sucede.

Porque Soy El
has podido encontrarme.


         34         

Estás buscando algo

Estás buscando algo
entre la gente.
Estás buscando algo
que no debo ser yo,
porque a mí­ ya me ves.
Vengo solo y desnudo,
no podría ocultarme
y aún no sé si viviré mañana.


         35         

Para volver atrás

Para volver atrás
Podrí­a darlo todo
Pero no tengo nada

La vida se resume
En un punto vacío
Donde nada se elige

Me devuelve dolor
Cada vez que pretendo
Negociar mi deseo

Entonces me despierto
Y en el espejo oscuro
Solo veo la vida


         36         

Crece

A pesar de nosotros
crece el amor y el respeto con el tiempo,
justo al revés de lo que les sucede a los amantes.
Haya o no haya lugar a donde ir,
crece el placer de verte y conversar,
crece el deseo de caminar contigo.


         37         

La tarea de la luz

Cuando alcanzas la luz
Te vuelves luz
Para hacer la tarea de la luz
Bajar a las tinieblas
Y disolverte en ellas

Cuando alcanzas el fondo
La última soledad alza tus ojos
Y en la agonía vuelves a encontrar confianza

Este es el doble viaje de la vida
Hasta que todo acaba siendo vida
La luz renuncia, se precipita y muere
La oscuridad desea, asciende y se ilumina


         38         

Abandonado por todas las cosas

Abandonado por todas las cosas
Recibo y gozo el brillo de las cosas

Desierto y solo
Vivo con alegrí­a establecido en tí

Sin esperanza de lo conocido
Confío en la palabra de la luz


Torrente (2018)


Al corazón mayor que nos reúne