Cerca sin puerta


Siendo ya casi un viejo el juego de espejos de la vida terminó por llevarme a donde uno se ve girar vertiginosamente con el giro del mundo, se pierden las certezas y da igual tener preguntas que respuestas, pues todas te marean igual.
Alrededor de mí todo se volvió translúcido y dudoso, incluido yo mismo.

Entonces me encontré deseando ver lo esencial de esa ambigua falta de certeza, lo que había de real en la vida, en el mundo y en mí. Necesitaba hacer algo para detener el mundo y poder examinarlo, saber lo que es real y lo que no, despejar todas las dudas.

En respuesta a ese nuevo deseo estuve varios años sentándome en silencio según la instrucción de un maestro sabio, que a su vez él había recibido de sus maestros. Me dijo que debía ver, aceptar y no negar ni rechazar todo lo que sucediera mientras estaba así sentado. Por tanto, yo me sentaba inmóvil y dejaba que las cosas se me presentaran a su antojo, con los ojos abiertos justo lo suficiente para ver sin mirar.

En ese proceso se sucedieron éxtasis y visiones, dolores del cuerpo y del alma, gozosas expansiones de los sentidos, ciclos de manifestación de diferentes emociones que nacían, se desarrollaban y se extinguían. Días más tarde volvían a presentarse para repetir el ciclo quizá con alguna diferencia sutil. Y yo seguía fiel al propósito de aceptarlo y abrazarlo todo tal y como era.

Un día me di cuenta de que la atención que dedicaba a lo que se iba presentando era en realidad amor y empecé a verme envuelto y relacionado con los objetos exteriores e interiores de un modo diferente, amable y sonriente, sin intentarlo.

Otro día me di cuenta de que el juego sucedía aunque yo no estuviera sentado en silencio. Bastaba mi atención firme en lo que estaba sucediendo, junto con la intención de verlo y aceptarlo sin más. Entonces, sea lo que sea que yo estuviera haciendo o la situación en la que estaba envuelto, todo se presentaba como una propuesta de atención que algo en mí presenciaba como testigo.

Otro día me di cuenta de que las personas y las situaciones que me rodeaban en la vida real no eran diferentes de los seres y situaciones que poblaban las visiones de mis periodos de silencio. Lo que había dentro era como lo que había fuera.

Otro día me di cuenta de que todas las personas que había en mi vida habían pasado a ser también maestros y mi maestro inicial había pasado a ser una persona como las demás.

Finalmente otro día me dí cuenta de que el vértigo y la duda ya no ocupaban un lugar central en mi vida y, aunque seguian presentándose a veces, eran fenómenos iguales al resto de los fenómenos observables y quedaban envueltos en la totalidad de la experiencia, que tiene la inestabilidad como su principal característica. Podía tratarlos del mismo modo que a todo lo demás, con atención y amabilidad. Y podía dales libertad igual que a todos los seres reales o irreales que habitaban mi espacio.

Gracias a este primer maestro que me instruyó, puedo vivir cada momento como si estuviera sentado en silencio dentro de mí mismo. Aún así, sigo sentándome muchas veces en el cojín, como un recordatorio de la forma correcta de relación con las personas, los pensamientos y las cosas.

Todos los poemas que hay en este librito tienen que ver con él y de un modo u otro son homenajes de gratitud a él.
Y por tanto, todo este libro le está dedicado.

Gracias, Pedro.



Introducción

La mayor parte de de estas palabras surgen de un modo u otro de la lectura del Mumonkan, colección de koans que es uno de los libros más relevantes de la literatura Zen. Mumonkan significa Barrera sin puerta. He querido conservar el título para evidenciar este origen de mi libro.

De ningún modo se trata de un comentario a la obra, ni de un intento de explicación. Solo son poemas que la lectura del Mumonkan me sugirió, en un momento particularmente efervescente y crítico de mi relación con el Zen.

La lectura del Mumonkan, hecha respetando el orden original de los koans, fue generando la escritura de mis poemas. Por tanto, el orden de los koans generadores y el de los poemas coinciden.

Yo iba avanzando por el Mumonkan, de manera íntimamente relacionada con mi práctica diaria. Si un koan no me traía un poema, no escribía nada y no pasaba a leer el siguiente koan.

En este proceso huí especialmente de leer ninguno de los comentarios que excelentes autores le han dedicado a lo largo de los siglos. No quise desvirtuar el impulso directo que los koans me lanzaban como flechas. Posteriormente he seguido sin prestarles atención. Esto habla de mí -aunque seguramente mal- y es una actitud que no he dejado. Prefiero que nadie me interprete las cosas que ya tienen fuerza suficiente sin ayuda de las mentes de terceros.

El proceso que llevó a la escritura de este libro está relacionado con la lectura de los koans, pero no con el trabajo con los koans que forma parte de la enseñanza en mi escuela Zen, ni en ninguna otra. Que yo sepa, para avanzar en el aprendizaje del Zen no se necesita este tipo de prácticas poéticas e incluso es posible que sean perjudiciales. No puedo ser categórico en esto, porque en el ámbito del Zen no he pasado de ser un aprendiz principiante.

Lo explico para aclarar mis fuentes de -digamos- inspiración, si es que esto puede interesar a alguien. No deseo rodear mis poemas de un aura de misterio ni pretender que surgen de algún lugar especialmente sagrado dentro de mí. Pido a quien lea esto que se aleje de establecer relaciones de significado de los poemas con esa colección de koans. También le pido respeto para el Mumonkan y le sugiero que, si desea acercarse a él, lo haga con la guía experimentada de un maestro Zen. En este tipo de asuntos, que siempre se convierten en el asunto central de la vida, se anda solo, pero no se avanza sin ayuda.


Hay un estruendo de risas
Al otro lado de la cerca
El ojo solo ve
Flores movidas suavemente por la brisa
Quiero encontrar la puerta

Mi corazón está en la otra orilla
No hay barca ni barquero

Hay un oasis siempre más allá
Cómo podré salir de este desierto

Pondré mis ojos en lo que está cerca
Me abriré a quien tanto me ama que ha llegado hasta mí

Que se deshaga en polvo la montaña sagrada
No me muevo de aquí


         1 [386]         

Vacío

A través de las puertas abiertas de la casa
Entra, se mueve, baila el vendaval como un niño
Rompe todos los muebles
Y no toca la frágil porcelana

Enviar a alguien

386.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         2 [387]         

El viejo, viejo zorro

El viejo zorro insomne
Ahora ya no busca entre las piedras
Sonriendo descansa para siempre
Ha llegado hasta aquí sin dejar huellas

Un minuto, una vida, muchas vidas oscuras o brillantes
Se extinguen en un solo aliento vivo
Una estrella fugaz recorre el universo
Su breve luz jamás desaparece

Enviar a alguien

387.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         3 [388]         

El dedo levantado

Los seres transparentes ven el pájaro
A través de la cáscara del huevo

El final del estío grita de sed
En respuesta el arroyo se desborda

Las almas al borde de la muerte
Reciben esta rara forma de compasión

Bendito el que descubre que está solo
Bendito el salvaje rayo que inicia la lluvia

Enviar a alguien

388.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         4 [389]         

Extranjero

Este hombre
Que ha roto los espejos
Acaba de nacer

Enviar a alguien

389.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         5 [390]         

La boca

Con palabras
El inocente te empuja al abismo
Con un soplo callado te devuelve la vida

Porque aún no aprendiste a caer
como cae la fruta madura
Necesitas este toque de ayuda

Enviar a alguien

390.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         6 [391]         

La flor

La flor está desnuda desde siempre
Pero muy pocos pueden soportar verla así
De padres a hijos se enriquece y transmite
El variado saber sobre la flor
Ha costado milenios deshacernos
De la verdad de la desnuda flor
Construir la memoria de la flor
Escribir los poemas de la flor
Analizar las partes, funciones y sistemas de la flor
Nombrar todas las flores
Averiguar todas sus cualidades
Sin embargo la flor impertinente
Sigue sin ropa, indiferente y muda
Y vive el que la ve
Y el que la ve la muestra
Y el que no la ve come palabras y tristeza

Enviar a alguien

391.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         7 [392]         

El día

Cuando termina el sueño me levanto
Me levanto
Hago lo que hay que hacer
Hago
A mediodía preparo la comida
Preparo la comida
Al terminar de comer lavo y recojo
Lavo y recojo
A media tarde paseo por el campo
Paseo
Algunas veces hablo con mis amigos
Hablo
Al atardecer me siento
Me siento
De tarde en tarde viene una visita
Estoy con ella
Cae la noche y me acuesto
Me acuesto
Cuando queda del día alguna cosa
Alguna cosa
La dejo en la corriente
No es mía

Enviar a alguien

392.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         8 [393]         

Reunir, separar

Es un juego
Como un rompecabezas
Unir las piezas
Conseguir la imagen
Ver cómo se deshace
Y a otra cosa
Este es el juego

¿Es cuestión de juntar y separar?
¿Mover y detener?
¿Llenar y vaciar?
¿Soñar y despertar?

No

Enviar a alguien

393.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         9 [394]         

Buda No

Oh tú que sigues
Al Buda más excelso
Díme
Cómo usas el cuchillo
Para amasar el pan
Y no usaré ya más
Esta lengua cortante

Enviar a alguien

394.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         10 [395]         

Hambre

El que encuentra la despensa vacía
Acude al mercado

El que ha vaciado su despensa
En el mercado ha puesto su casa

El que se entrega sin reservar nada
Vive en la inagotable riqueza

El que sabe lo que necesita
Es un verdadero mendigo

Enviar a alguien

395.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         11 [396]         

El guión

Tal vez te gustaría poder anticipar
Predecir, anunciar, profetizar
O mejor, que algún otro lo hiciera para tí
No hay problema, si lo buscas lo encuentras
Ese es el problema

Aún te conformas con lo que está escrito
Y oyes solo palabras
¿No habías expresado tu intención
De ser libre o morir?

Enviar a alguien

396.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         12 [397]         

Dos maestros

Si ya no eres un niño
Ten cuidado
No pongas a cualquiera
Delante del espejo

Enviar a alguien

397.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         13 [398]         

Sopa de grandes palabras

En el Principio Todo
Provenía del Fin
Todo era Transitorio
Y surgía la Vida
De la Muerte
La Verdad Absoluta
Era un campo Vacío
Interminable
Se dejaba apresar
Por cualquiera
Sin Mérito
Pero con tanta Gracia

Enviar a alguien

398.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

         14 [533]         

Aquí espera el dragón

Aquí espera el dragón
Su sonrisa parece una muralla

Tu sabes que esos ojos como espejos
No piensan en ceder

No hay trazas de otras puertas
Y se espera que des un paso más

Enviar a alguien

533.mp3 sin grabar o en proceso de grabación

Torrente (2018)


Al corazón mayor que nos reúne