Canciones y coplas

         1         

Coplas

Salgo a caminar temprano
porque tu amor me desvela
y en el camino recojo
las flores que a tí te alegran.

Cuando sales a la calle
lloran la puerta y el patio
y la casa no respira
porque se queda esperando.

El sol aprende de tí
A iluminar la mañana
Y ha puesto el amanecer
Con vistas a tu ventana

Las puertas de mi casa
no están cerradas
para que cuando quieras
entres y salgas.

Las puertas de mi casa
las dejo abiertas
para que cuando quieras
vayas y vengas.

Hablaste conmigo ayer
y no me dijiste nada.
Para oir lo que no dices
prefiero que estés callada.

En el corazón me duelen
las cosas que estoy callando.
Cuando te las haya dicho
me contestarás llorando.

Amor de larga distancia
es nido de soledades.
Nubes que pasan despacio
y entristecen los cantares.

Mi corazón va deprisa
y va siempre más allá.
Desde el horizonte llama
y vive donde no está.

He de cruzar este río
y el miedo me hace temblar.
Cruzo porque quiero verte
Y estoy muerto de esperar.

Si no vas a quererme
dímelo claro,
que tan pronto me enciendo
como me apago.

Si tú no me acompañas
a la arboleda,
me iré con otra moza
que me convenga.


         2         

A la frontera

La paloma que llama a su compañera
Volando al otro lado de la frontera

La frontera del miedo al antiguo daño
Y el oscuro latir de lo imaginado

Lo que teme y espera lo que desea
Ser en la noche clara la compañera

Compañera de dudas y de certezas
Que vienen y se van y sola se queda

Sola para este paso en la encrucijada
Que solo de esperanza va iluminada

Llena de luz, de aire, lluvia y aromas
Aprendiendo la lengua de las palomas

La paloma que vuela, la compañera
Que se acerca al amor sobre la frontera


         3         

Quiero el aire de Cádiz

De todos los regalos
El que yo quiero
Que me envuelvas a Cádiz
En tu pañuelo

Todo el aire salado
Toda la espuma
Recógela en tus ojos
De noche oscura

Lleve la brisa el agua
Que necesitas
Para lavar el luto
De tu sonrisa

Déjame ver el cielo
De la bahía
Encerrado en el fondo
De tus pupilas

Que te alegre la vista
Lo que yo veo
Que te canten las cosas
Como yo quiero

Y este cantor que pueda
Decir su canto
Desvelado o dormido
Pero en tus brazos

De todos los aromas
El que yo quiero
Es el aire de Cádiz
En tu pañuelo


         4         

Fandangos del aire

El aire de la bahía
Carga con lanzas de sal
El aire de la bahía
Me quiere desesperar
De estar en pie noche y día
Para verte regresar

El viento no me detiene
Ni me detiene la calma
El viento no me detiene
Me detiene tu mirada
A dudar en los vaivenes
En los temblores del alma

Si el aire puede callarse
y me perdona un momento
Si el aire puede callarse
Y escuchar mi sentimiento
Yo te cantaré al oido
Para verte sonriendo


         5         

Coplas del andarandán

Abre la puerta, niña, sal de la casa
Y mira el alba clara, cómo te llama

Ponte el vestido nuevo, deja el pañuelo
Ven a correr conmigo por los senderos

Sal al camino, niña, conmigo o sola
A cambiar esas nieves por amapolas

Dime tú si prefieres vivir llorando
Que mientras te decides yo voy andando

Si no vienes conmigo me dolerá
Niña, ven al camino, ven a cantar

Pero aunque tú no vengas, te llevo dentro
Como gotas de lluvia que lleva el viento

Ven a las arboledas, ven a la vida
A despertar conmigo el agua dormida


         6         

Coplas de la noche clara (Apunte)

Hoy la noche está clara,
claras las dunas,
claros los arenales
bajo la luna.

No imaginamos nada,
nada esperamos.
Hablamos con las olas,
enamorados.

Solo del horizonte
somos amigos,
acompasando el ritmo
de los latidos.

Danzando tu sonrisa
con la cadencia
de espuma y de silencio
de la marea.

Los caminos del agua
nos van llamando
Mis dedos en tus manos
los van buscando


         7         

Para tí

Los lirios de abril eran para tí.
En ellos conocí al sol renacido.
Ay, si hubieras estado junto a mí,
yo los habría mantenido vivos.

Para tí eran las fresas que cogí.
Les dio su rojo el sol enamorado.
Ay, si hubieras estado junto a mí,
yo las habría puesto en tu regazo.

Las amapolas eran para tí.
El sol se desangraba sobre el trigo.
Ay, si hubieras estado junto a mí,
en la alfombra dorada habrías dormido.

Las uvas del otoño eran para tí.
Se refugiaba en ellas el sol frío.
Ay, si hubieras estado junto a mí,
con el calor final las habrías comido.

El blanco invierno cae por tí y por mí.
Ven a los campos, que te sigo amando.
Las flores y las frutas que cogí
bajo la nieve siguen esperando.


         8         

Anuncio del invierno

Las uvas del amor no han madurado.
Bajo la nieve están todas las flores
presas de los enigmas del pasado.

Acallando mi voz enamorada,
el viento se llevó las amapolas
a poner su color en otras caras.

Lejos de tí se posará el invierno
sobre el cuerpo vacío y desolado
y dormirá el jardín lejos del cielo.

Así está bien, irás por tu camino.
Encontrarás las fresas del futuro
y beberás el vino y el rocío.

Alegre te verán mis madrugadas
en la distancia que es nuestro destino
darle vida a los cielos de otras playas.

Llévate con mi amor toda la fuerza
de mi voz, mi esperanza y mis anhelos,
que sirva para abrir todas tus puertas.

Aún hay algo que quiero. Ser tu amigo
para escuchar tu voz de vez en cuando
por la tortura de sentirme vivo.


         9         

Declaración de intenciones

Quiero escribir canciones
que puedan ser cantadas muy bajito,
que puedan ser apenas respiradas
para poner sonrisas
en tus ojos cerrados.

Dártelas de manera que te envuelva
dulce y tibia certeza
y que pueda tu alma,
despierta solo al gozo
delicado y pasivo, confiar
y te recuerden que eres
una niña pequeña en refugio seguro.

Que sean un arrullo y descanses en él
sabiendo que te quiere todo el amor que existe.


         10         

Canción hablada

Pasear muy despacio por la vereda,
entrar al bosque húmedo y fragante,
descalzarte y andar por la alfombra de hojas
oyendo las noticias de los pájaros,
buscar huellas, mirar, disfrutar los olores de la vida,
sentir en todo el cuerpo
el juego de caricias del sol y de la sombra,
encontrar ranas, fresas, caracoles,
construir con ramitas y guijarros
una cabaña para el ratón silvestre,
escoger flores para la cabeza, para el pecho,
abrir a cada paso más los ojos,
no querer avanzar demasiado deprisa
para poder mirar, oler, tocar todas las plantas,
no querer ni cantar para no perturbar este otro canto del espacio sereno,
mojar los pies en el pequeño arroyo,
descansar bajo el haya que te espera,
dormir un rato en esa alegre calma familiar
y vacía de tí -llena de todo- regresar a la casa
que ya no ves igual que esta mañana.


         11         

Fábula del topo en abril

Sobre la piedra gris
había un topo ciego
soñando al sol de abril.

El zorro lo buscaba
un palmo por delante
de su zorra mirada.

El sol había fundido
el color de la piedra
y el del topo dormido.

El hocico nervioso
del zorro, convencido
de llegar al objeto delicioso,
le hacia acelerar los movimientos,
atropellar los pasos,
mezclar y confundir los pensamientos.

Y no vio la comida.
Vio la tierra, la hierba, campanillas azules,
piedras brillantes, giros y mareos,
luz deslumbrante.
Y al detenerse exasperado,
vio al sol burlón mirándole en el cielo.

Decidió renunciar, dudando de sí mismo,
y buscar caracoles y lombrices
que no le tocarían las narices.

El topo afortunado
no se enteró de nada
-ni falta que le hacía-
excepto del aroma de las flores,
los trinos, las caricias de la brisa
y la tibia amistad de la mañana.

Y se desperezó sin prisa verdadera
y volvió con un poco de apetito
a su fresca y oscura madriguera.

Sobre la piedra gris
danzaba el aire
con las traviesas sombras
de las flores de abril.


         12         

Niña que juega sola

Cuando baja la marea
te descubre sus tesoros
durmiendo sobre la arena.

El mar se acerca a mirar
ese castillo de arena
que le vas a regalar.

Te oye cantar mientras juegas
y te anuda en los tobillos
algas como enredaderas.

El mar te toca soñando
y todo te lo daría
para que sigas cantando.

No te canses de jugar,
que yo sigo vigilando
las intenciones del mar.

Cuando la marea suba
querrá guardarte soñando
bajo su falda de espuma.


         13         

Desánimo (apunte)

Para qué es el alma,
la voz, el cantar.
Mis alas no tienen
a dónde volar.

Es cierto, tus alas
no se mueven ya.
Abrazo tus alas
con mi claridad.

Llévame contigo,
enséñame el mar.
Tal vez en tu barca
vuelva a despertar.

El mar es mi amigo,
puedes descansar.
Cuando sea el tiempo
te despertarás.

Quédate conmigo,
hazme respirar.
Yo sola no puedo,
de tanto esperar.

En la blanca luna
y en la oscuridad
camino contigo,
siempre me tendrás.

Deja que te escuche,
no dejes de hablar.
Ya no tengo fuerza
para caminar.

Desde que naciste
canto sin parar
y ninguna pena
me puede callar.

Al reino que siempre
quise conquistar
Solo entre tus brazos
podría llegar.

Para esto es el alma,
la voz, el cantar.
Para darte cumbres
a donde volar.


         14         

Tu nombre

Te he dado tantos nombres
Deseando entenderte
Y no lo he conseguido
Solo han sido palabras

Pero entiendo al final
Lo que quieres de mí
Hacer vivo el silencio
Que yo ya perseguía

Dejar mi voz desnuda
De todo pensamiento
Enseñarme a cantar
Con rumor de misterio

La belleza rendida
De las manos abiertas
El color de los ojos
De quien no espera nada

La identidad perfecta
Del amante y su amada
La divina verdad
De lo que no se oculta

La luz que envía el alma
Sobre todas las cosas
Y la luz que recibe
De las cosas el alma

La santa y necesaria
Virtud de los errores
Y el manantial eterno
Que brota en cada herida

Y que no hay dos en mí
Que nada en mí se opone
A que sea feliz
Y viva entre los hombres

Que todo lo que hay
Entre tú y yo nos une
Que no existen yo y tú
Sino para el encuentro


         15         

Canción para Miguel

Después de haber temido
por tí, por mí, por todo,
sobre todo por tí,
cuando te ví cruzar
la noche sin defensas,
me alegro pues no veo
el miedo en tu mirada.
Me alegro de no verte
esconder la cabeza.

Me alegro de que seas
como yo y no calcules
ni administres el riesgo
de vivir.
Yo me alegro.
Alégrate conmigo.

Es valiente el que entrega.
Es justo el que no juzga.
Es fuerte el que no oculta
su frágil estructura.

No es débil el que pide.
No es injusto el que lucha.
No es cobarde el que llora.
No es mísero el que pierde.

Solo el que no se atreve
pierde lo verdadero
y aplaza el gozo
de sentirse amado.

La vida no maldice
al que entrega su vida
y nadie puede dar
nada sino su vida.

Veo el brillo del agua
transparente en tus ojos
y no encuentro malicia en tí.
Y veo que te quieren
los hijos de la vida
y todos quieren caminar contigo.

Fue la Vida, la Madre,
quien te envió a nosotros,
no solo para tí,
sino para enseñarnos
a amar lo más pequeño.
Tu niñez indefensa,
mi escasa confianza,
cada herida incurable
de los que nos rodean.

Fue la Madre, la Vida,
a través de tu pecho
me llegaba su voz.
Cuando ví mi ceguera,
yo te puse ante mí
para escuchar el canto
que me entregó la vida.

Yo te puse ante mí
como un escudo fuerte
buscando renacer.

Yo te alcé frente a mí
y contigo en los brazos
respiré la esperanza.

Y junto a mí te quiero
cuando entregue el aliento,
para que tú lo pongas
al servicio de todos.


         16         

El aire de la laguna

Rizos en el espejo
Destellos de luz blanca
Aves de patas largas
Besan mudas el agua

Va a despertar la luna
Se quitará la capa
Será oscura la tierra
Llamará la campana


Torrente (2017)